CRUZ DE MAYO - 2007
Finalmente pudimos disfrutar en la calle de
Por su parte una cuadrilla de jóvenes costaleros, capataces y auxiliares, que decidieron comprometerse desde el primer momento, se hacían su foto de rigor delante del pasito, como queriendo rememorar aquella estampa del 97.
Cada cual ejerciendo su función encomendada, a semejanza de cualquier cofradía en la calle, discurrió a buen paso y sin descomponerse en ningún momento.
En esta pequeña procesión no faltaba detalle, los había que hacían las veces de “diputados”, encargados del cumplimiento de horarios y el orden; también se veían “paveras” cuidando de los despistes y travesuras de los más pequeños; las huchas y claveles rondaban por las inmediaciones del itinerario; otros ejercían de priostes, auxiliares y un largo etcétera.
Por otra parte serían lugares destacados, el paso por San Román, Cristo de Burgos, Santa Catalina, los Terceros… Y es que no fueron pocos los que apreciaron la hermosa estampa que componía el remozado pasito iluminado, enmarcado por la sevillanísima arquitectura de fachadas y balconadas de alhóndiga o sol, a la caída de la tarde y bien entrada la noche.
En el argot de la faja y el costal “sobre los pies” y “siempre de frente”, nos encontramos calle sol abajo, con el socorrido bar de los trinitarios, para así cruzar la avenida y disfrutar con los hermanos y hermanas que se daban cita a esas horas en nuestra velá. Cuando el cansancio empezaba a aparecer en las caras de pequeños y no tan pequeños, sonaba la marcha real y muchos nos vimos con el deseo y la ilusión cumplida. Posteriormente se hizo entrega de un pequeño reconocimiento a aquellos hermanos/as, que desinteresadamente habían colaborado para con la juventud y en definitiva con su hermandad; no obstante, a muchos nos quedó el sin sabor de no haber podido contar con mayor presencia de juventud, sobre todo de aquellos que en su día pusieron su empeño en los comienzos de esta pequeña tradición y vivieron multitud de experiencias con ello. Sin duda este será el reto del próximo curso, máxime cuando estemos conmemorando, si Dios quiere, nuestro 500 aniversario fundacional. Para ello no faltarán las ganas de superarnos en todos aquellos actos que nos correspondan.
Juventud de la Trinidad



