La ilusión fue nuestro paraguas...
Este año los nervios y la ilusión previa a la salida procesional de nuestra Cruz de Mayo se vio acentuada por la incertidumbre meteorológica. Pasaban las 18:30, y todo el cortejo de pequeños formaba en las dependencias de nuestra Casa Hermandad, con la grata presencia de los Grupos Jóvenes de las Hermandades de Montesión y Dulce Nombre que quisieron por primera vez, acompañarnos en este día tan especial.El viento que racheaba no hacía presagiar un discurrir precisamente tranquilo. No obstante, las ganas y la presencia de familiares y hermanos a cargo de los más pequeños, hizo que esta cofradía a pequeña escala, decidiera ponerse en la calle.
Con una notable presencia de público, el estreno de itinerario fue cumpliéndose con adelanto respecto al horario previsto una vez que estuvimos a la altura de la calle Joaquín Morales y Torres; sin embargo la presencia de gotas dispersas ya nos iba acompañando de forma intermitente desde la calle Verónica.
A penas unos metros para desembocar en la calle Arroyo, la lluvia arreció obligándonos a refugiarnos de forma precipitada. Así, el pasito se resguardó en el portalón de garaje más próximo de la citada calle, el cortejo se hizo acoplo en los soportales y la banda regresaba presurosamente a la Casa Hermandad. A partir de ahí y tras decisión unánime, se procedió a buscar los medios para recoger a los más pequeños y proteger las insignias. Tras ello y a sabiendas de que el chaparrón se iba a extender en el tiempo, se aprovechó un momento de menor intensidad para intentar regresar por el camino más corto, es decir, Arroyo, Salesianos y María Auxiliadora; de ahí que haya que reconocer el esfuerzo de costaleros, capataces y sus auxiliares ante una situación tan comprometida. De hecho la lluvia volvió a hacerse más fuerte, por lo que, de nuevo, nos obligó a refugiarnos en otro portalón de garaje frente a la confluencia de las calles Arroyo y Urquiza. En menos de diez minutos y siempre arropados por el calor de los allí presentes, se pudo reanudar el traslado sin más incidencias, eso sí, con paraguas en mano.
Con todos estos momentos de desconcierto y emoción, llegamos a nuestra Casa Hermandad. Todos los que estuvimos presentes, banda, costaleros, cortejo, nos dirigimos a darle gracias a nuestros Sagrados Titulares con una pequeña ofrenda floral. Por otra parte, hicimos entrega de un pequeño recuerdo a aquellos Hermanos/as que pusieron su granito de arena en todos los preparativos previos a la salida. Aún así nos quedó tiempo para recargar fuerzas con bocatas y refrescos incluidos pudiendo compartir, a renglón seguido, un rato de convivencia en nuestra Velá, a pesar de que el tiempo pretendía justamente lo contrario.
De todas formas y con la ilusión puesta en el próximo año, seguimos viendo como con el esfuerzo de muchos, podremos seguir cuidando de una cantera que apuntará a futuros cofrades de gran valía.



